Suelo mechar libros de ficción y no ficción y los de ficción se concentran más en período de vacaciones. Estoy mechando este post luego de incluir varias entradas de lecturas de ficción a fin de completar de a poco la memoria de mis lecturas.
En
mi plan de lecturas de no ficción se encuentra la sociología, la
filosofía, la economía, la política, la didáctica y la informática principalmente. Y en menor medida sobre arte (música, pintura, escultura, fotografía), las biografías, la historia, la matemática, la física y la astronomía. Ocasionalmente alguna lectura de otras artes y ciencias puede atraer mi atención puntualmente.
Uno de mis principales intereses está en la política y la economía. De
formación académica ortodoxa que en Argentina quiere decir "liberal" y
luego de superar muchos miedos inculcados decidí incursionar por
corrientes no-liberales.
He hecho mi secundaria en un colegio privado religioso (católico) apadrinado por el Ejército Argentino de seis años con gran énfasis en lo contable y en plena dictadura militar. Esto significó un gran vacío de contenidos críticos históricos, sociales, filosóficos, matemáticos, físicos y económicos o en otro caso, una visión conservadora, superficial o apenas liberal de algunas de ellas. Poco o casi nada de posturas críticas o no ortodoxas. Y mucho menos profundas y críticas. Sin embargo y paralelamente yo era curiosa y hacía cursos de cuanta cosa se me cruzara: introducción a la filosofía, mitología egipcia, astronomía, etc.
Luego hice Magisterio de Música y simultánemente ingresé a Exactas para hacer la Lic. en Cs. Físicas, carrera en la que no pude avanzar pese a haber logrado ingresar en el primer intento (había curso de ingreso con examen y cupo) y haber logrado vencer el gran vacío matemático de mi secundaria con mucho esfuerzo. Debo reconocer que si bien mis horarios laborales me impedían cumplir con los horarios de Física I (teoría, práctica y laboratorio en distintos turnos como para desalentar a cualquiera que trabajara), la mayor dificultad para avanzar fue mi inmadurez e inexperiencia en un estudio a conciencia.
Años más tarde, ya mucho más madura, ingresé en Ingeniería y cursé y finalicé sin dificultades mi Licenciatura en Análisis de Sistemas (Fac. de Ingeniería de la Universidad de Buenos Aires, Argentina). Las materias de Economía en esta carrera eran mayormente electivas y yo no las elegí, en su lugar cursé algunas asignaturas técnicas con lo que continué con un gran vacío en el terreno económico.
Sin embargo yo ya trabajaba en empresas y conocía de hecho algunos aspectos del mundo económico y de las decisiones, fundamentalmente porque siempre fui una persona observadora y reflexiva, muy inclinada a la introspección y el cuestionamiento de todo lo que no me cerraba, que era mucho. Comencé a interesarme por el mundo empresario, sobre todo sobre la cultura en las empresas, el liderazgo y en plena década del '90 había mucha información y estímulo para introducirse en ese mundo.
Yo había empezado a dar clases en la Fac. de Ingeniería en dos materias afines a lo organizacional: Estructura de las Organizaciones (Organización y Administración) e Información en las Organizaciones (Circuitos Administrativos). Consideré fundamental complementar mi formación en estas áreas y me suscribí a revistas como Mercado y Gestión y compré ocasionalmente otras. Comencé a leer libros de los autores citados en esas revistas, por ejemplo Drucker. Concurrí a conferencias y cursos diversos y así fue como hice una maestría.
Cuatro años después de recibida cursé y finalicé una Maestría en Administración en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (Argentina) y elegí la especialización Finanzas.
Esta maestría fue un rescate del mundo de los 90 al que me había dejado conducir por la propaganda. Debo agradecer a Roberto Martínez Nogueira (no sé qué título poner porque es contador, licencia, tiene una maestría en artes y un PhD... en fin) quien en su asignatura Globalización y Posmodernidad nos abrió las puertas a otras corrientes de pensamiento. Fue sólo un trimestre (la maestría estaba organizada en tres trimestres por año) en donde accedí a otros autores, que en mi curiosidad empecé a recorrer y de sus textos a los autores citados y por Internet a sus críticos y eso empezó a disparar en mí otras lecturas, cada vez más en línea con la naturaleza de mis cuestionamientos de siempre. También debo reconocer que he recibido allí la influencia de lectura y análisis reflexivo de Bernardo Kosakoff, docente de la casa y de Esperanza Casullo en el terreno político.
Los 90 fueron una distracción en ese camino que yo me encontraba naturalmente transitando sin saberlo en mi adolescencia. Pero para la década siguiente yo estaba ya ampliando mi espectro de ideas y recuperando viejas creencias que habían sido guardadas en el arcón y colocándolos en contextos filosóficos, ideológicos y científicos mejor argumentados que mi propia intuición.
Sin embargo no quiero caer en la necedad y sigo leyendo igualmente literatura económica y
científica de base liberal. Y aún no he incursionado en lecturas
ultraliberales y neoliberales de las que me siento ideológicamente más
alejada. Aún así mi necesidad de conocer todo el espectro de ideas me
llevará seguramente a las lecturas muy controvertidas también en ese
extremo derecho del espectro ideológico.
Dentro de las
lecturas no-liberales he ido recorriendo algunos escritos aislados de autores europeos, algunos más inclinados hacia la izquierda y he llegado sin ningún tipo de orientación a distintos autores anarquistas.
Aún no he abordado de frente el marxismo y todavía no sé cuándo lo haré. Pero sé que si quiero fortalecer mi conocimiento de todo el espectro deberé abordar marxismo también.
Ahora resta empezar a completar las entradas del blog con las lecturas de no ficción y con las de ficción anteriores incluso a la creación de este blog.