martes, 6 de enero de 2015

Adolfo Bioy Casares. Historias Fantásticas. (I)

De Historias Fantásticas puedo dar opiniones desparejas.

En primer lugar veo cómo el exotismo es inspiración en gran parte de los relatos: rarezas alrededor de viajes y sobre todo un glamour muy deslucido, tal vez burlón pero que no me resulta atractivo. Gusta de describir fiestas de una élite gustosa de festejar viajeros, aventureros y artistas internacionales.

Pero estos son para mí los relatos menores.

No niego que algunas de esas historias que para mí en el momento me invitaba a un montón que no me atraía, siguen resonando en mí con una vividez que evidencia que sus descripciones han sido evidentemente fuertes.

La descripción de esas fiestas y reuniones de oropeles me remite a dos escenarios, en primer lugar a las historias de arqueólogos aventureros en donde se mezclan historias fantásticas de mitos perdidos o mezclados al estilo de Indiana Jones. Y no es de extrañar, la época casi coincide. Y es evidente que ese exotismo fue muy fuerte en esas generaciones.

Por otro lado me recuerda a Ambrose Bierce y no puedo explicar muy bien por qué pero es como si hubiera en Bioy Casares una continuidad con algo iniciado por Ambrose Bierce.

Ese libro contiene algunos grandes relatos, verdaderamente memorables. Y en otro caso, grandes ideas tal vez disminuidas por ese exotismo que a mí tanto no me atrae.

Sin duda que los relatos "La trama celeste" y "El perjurio de la nieve" son por lejos obras magistrales.

El mismo Bioy Casares en varias entrevistas acepta que para el mismo Borges "La trama celeste" es perfecto en trama y estilo. No así su novela "La invención de Morel" cuya trama Borges reputaba de perfecta pero omitía su opinión sobre el estilo, omisión que Bioy interpretaba (acertadamente) como una disconformidad con el estilo.

Con respecto a "La trama celeste" trata el tema de los universos paralelos. Tema muy recorrido por distintos autores fantásticos pero que en Bioy me recuerda a otro relato, por la búsqueda de fundamentaciones lingüísticas como recurso de veracidad: a "Tlön,_Uqbar,_Orbis_Tertius", relato de Jorge Luis Borges que desencadena en mí tal efusión de sinapsis que tengo que interrumpir la lectura para que no me estalle el cerebro. Ignoro por qué. Ese argumento lingüístico me resulta muy atractivo, en "La trama celeste" es la evidencia de la bifurcación entre universos distintos: los nombres señalan dos resultados distintos en una guerra remota. Una novela tendría que dar cuenta de por qué el protagonista existe en ambos universos. Lo magistral del relato es el cruce de los protagonistas entre universos y el vulgar destino que elige uno de ellos, única evidencia del importor ajeno a este universo.

En lo que respecta a "El perjurio de la nieve" es la muestra más perfecta de una de las opiniones que defiende Bioy en sus entrevistas: un escritor se hace consistente cuando puede enfrentar con éxito un relato fantástico o policial. Un caso con más de una solución, una manipulación, una trama conspirativa y la solución como tratándose de un detective hallando la clave secreta, sin lugar a dudas. Las iniciales de A.B.C. remite al autor que gusta de los personajes "chambones". A.B.C. es Alfonso Berger Cardenas amigo del perpetrador que descifra el enigma sin ningún tipo de rencor (¿o no?) pese a saber que no ha estado en la alta estima de los personajes que desarrollan la trama.

Su preferencia por los "chambones" esos alegres inocentes que se dejan arrastrar por la vida o que la viven convencidos de que es lo mejor o lo único que pueden hacer, él la manifiesta en otra entrevista en donde declara que su novela favorita es "Dormir al sol" precisamente porque su protagonista es un poco "chambón". A mí al principio me irritó un poco ese dejarse llevar por los demás sin la menor resistencia, hasta que finalmente terminé comprendiendo que ese pobre personaje no podía hacer otra cosa con su vida.

Por ahora dejo aquí, pero escribiré otro post más adelante con referencias a algunos otros relatos de ese mismo libro.

Adriana.

jueves, 1 de enero de 2015

Federico Andahazi. El oficio de los santos.

Este libro me confundió mucho. Yo había leído, hace más de 10 años uno de los primeros libros que se hizo conocido de él: El anatomista.

Éste es un conjunto de relatos, muy emparentados.

A veces creo que el autor no apostó a hacerse conocido y que cometió algunos autoplagios que creo que lo desmerecen.

En cuatro relatos del libro recurre a la misma fórmula para iniciarlos.

En varios cuentos echa mano de los mismos personajes (lo cual me encanta) pero da la impresión de que hay algo más con esos personajes.

Algunos de esos cuentos parecen ser la preparación del cuento central: El oficio de los santos que me pareció muy bueno. Me gustó y lo disfruté muchísimo.

Lamenté que una de las escenas de ese cuento y uno de sus personajes, el cínico y perverso Severino Sosa, aparecieran en otro relato ambientado en la Guerra de Malvinas.

Cuando leí este cuento me dio la impresión de que el autor cuando hay una convocatoria reescribe sus relatos para aplicar. Sentí que el cuento de Malvinas era una recreación para alguna conmemoración, algún concurso en particular.

Lo más probable es que esté equivocada.

Pero me parece audaz publicar esos relatos tan emparentados unos con otros, alimentándose unos de otros, canibalizándose, todos juntos en el mismo libro.

Eso es lo que a mí no me gustó.

Lo que sí me gustó es bastante igualmente.

Me gusta el uso que hace del sarcasmo. Me gusta cómo pinta los personajes, con sus pequeños o grandes rasgos despreciables y su gran humanidad un poco aumentada en sus egoísmos. Me gusta que no sea sensiblero. Me gusta que por momentos sea algo despiadado.

Me gustó el recurso (lamentablemente repetido) de inicio de 4 de esos relatos, para ubicar temporal y moralmente una historia. En donde enfrenta la supuesta civilización con la supuesta barbarie. Ese contraste me gusta.

En fin. Sabiendo estas cosas, yo recomendaría leer estos relatos, sobre todo "El oficio de los santos".