De vacaciones compro los libros de oferta que encuentro en las mesas de Atlántida, Uruguay.
Compro libros buenos y siempre pruebo alguna novela "liviana" para el verano.
Este fin de año recordé mi adolescencia tan llena de ciencia ficción y distopías de terror. Precisamente Lovecraft, Bradbury, Asimov, Zenna Henderson, Arthur Clarke, Stapledon y otros.
Siempre pensé que el género fantástico y la ciencia ficción anticipan lo que la sociedad mostrará a pleno más adelante. No como algo mágico, sino a través de esa sensibilidad especial que tienen los artistas y como resultado y productores de ideas. Primero lo percibe el escritor y luego el cineasta. Y todos lo producimos, en parte a modo de profecía autocumplida y con gran auxilio de la fe laica que alimentamos. Así, temas como el viaje en el tiempo, los androides, la inteligencia artificial, el control ominipresente con un panóptico invisible, las teorías conspirativas, las resistencias a invasiones auxiliados por aliados insospechados, entre muchos otros revelan preocupaciones profundas bajo envases atractivos.
Pensé entonces, "¿quiénes serán los autores de ciencia ficción de hoy? ¿cuáles serán los temas que abordan?"
Y busqué ente las ofertas las novelas baratas de ciencia ficción. Me traje tres. Una de ellas es "Una luz extraña" de Nancy Kress.
Terminó siendo una muy interesante novela que desarrolla varios temas: la experimentación de una civilización supuestamente superior sobre otra y el triunfo de la creatividad humana con todas sus contradicciones que se resiste y vence.
En este caso los humanos están en guerra en el espacio con otra civilización (los Ged). Los humanos son contradictorios y la otra civilización, colectivista (al estilo de Stapledon, en Hacedor de Estrellas) y empática, busca estudiarlos para ganar su confrontación en el espacio. Para ello se vale de una colonia de humanos aislada en el espacio sobre la que realiza un experimento. La colonia de humanos está formada principalmente por dos pueblos antagónicos y relativamente primitivos aunque civilizados, con características muy marcadas: guerreros y mercantilistas.
El experimento avanza hasta un punto y busca respuestas que no llegan sino hasta que los Ged introducen un elemento que amenaza con diezmar a la población en observación lo que funciona como amenaza. Sabido es en la teoría ortodoxa de grupos (sociales), el ataque funciona como un catalizador de la cohesión. La trama se dirige a este punto y lo resuelve en esta línea y deja abierto el final para una futura continuación a modo de saga.
El relato es ameno, es atrapante y da pena que termine. Finaliza un argumento pero deja los personajes disponibles para un segundo argumento y dan muchas ganas de conocer qué les depara la vida a partir de entonces, modificados como están.
En la mesa ese día y un mes más tarde cuando regresé, no estaban las restantes novelas de la saga.
¿Qué puedo rescatar hoy que desarrolla Nancy Kress en su relato? Para mí confiesa una fe en que la voluntad de saber, de descubrir y de resolver, cuando ignora las diferencias circunstanciales, culturales o ideológicas, logra llegar a soluciones tan sólidas y profundas que pueden incluso revertir los objetivos originales de la situación.
Pero no sólo eso también muestra cómo son modificados los personajes a través del conocimiento: el mundo ya no es el mismo, las viejas verdades ya no son las mismas, las nuevas verdades podrán ser dudosas pero son fácticas. Los hechos demuestran la zona en donde se desarrolla la verdad aunque no podamos describirla en detalle.
Los personajes nunca se enteran de los motivos de los GEDs para educarlos. Saben que están interesados en conocerlos, y en ofrecerles el conocimiento científico pero ignoran la guerra que se lleva a cabo entre GEDs y humanos fuera de ese planeta. Ignoran el grado de avance de otros humanos en el exterior. Ignoran que han sido parte de un experimento para vencer a otros humanos como ellos en una guerra que les es ajena, ocupados como están en enfrentarse entre ellos: delisianos (mercantilistas) y jelitas (guerreros) principalmente, e ignorantes de todo lo demás, embuídos en una historia dialéctica en donde los valores de cada pueblo se explica como negación del otro.
El grupo que supera la crisis y salva a sus congéneres es un grupo que ha superado de distinta forma, el enfrentamiento maniqueísta entre delisianos y jelitas. Y quedan excluidos de volver a Delysia y Jela, las ciudades de ambos pueblos. Están exiliados, son vistos como traidores porque han superado en parte algunas diferencias o bien porque han debido construir acuerdos, basados en otros valores: el afán de la verdad, del conocimiento en este caso, a través de la ciencia.
Ya no son los mismos y han perdido su lugar en sus civilizaciones originales.
El hecho de revelarse contra los GEDs, se cuestionar y rechazar la invitación a partir al espacio con ellos, el descubrimiento de la existencia de razones que no les son dichas pero que confirman que hay, la desilusión por sentirse engañados en su buena fe hacen que apliquen los recursos que les fueron ofrecidos por los GEDs en contra de ellos mismos. Éste considero que es un pensamiento de matiz posibilista. En un mundo en donde hay tantas conjeturas acerca de cómo nos manipulan, cómo obtienen de nosotros no sólo que hagamos sino también que NO hagamos, cómo configuran las cosas en las que creemos, que Nancy Kress nos cuente una historia de cómo un grupo de personas, diversas, antagónicas incluso logran revertir un plan prefigurado y aparentemente de buena voluntad, siembra una semilla posibilista: aprovechar los recursos disponibles incluso en contra mismo de aquellos que nos los han provisto.
La creencia en que el conocimiento te modifica al mundo de socavar los pilares de la pertenencia no es hoy (2015) como no era entonces (1987) una novedad. El mundo ya no es el mismo, no es posible regresar a aquel lugar del que hemos partido.
Adriana
Tengo mala memoria. Muchos de los libros que me han esculpido ya no están conmigo, de algunos no recuerdo su nombre. Este intento pretende rescatar a algunos y para proteger del olvido a los nuevos.
jueves, 19 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Teresa Porzecanski. Perfumes de Cartago.
Recién veo que hacía muchísimo que no escribía en este blog.
Bien, escribiré algunas pocas líneas sobre algunos de los últimos libros. Me parece útil hacerlo.
Luego, iré completando con los libros que he estado leyendo entre el 2013 y 2015.
Ahora vamos con Teresa Porzecanski, uruguaya.
Perfumes de Cartago tiene bastante de Gabriel García Márquez, una estirpe muy llena de magia. Personajes muy bien pintados. Una cierta épica.
¿Qué me interesó?
El primer elemento es que es un libro muy cargado de imágenes... diría que kinestésicas: perfumes, sensaciones, emociones, sabores, además de imágenes visuales. Pero a diferencia de la mayoría de las novelas, estos otros sentidos tienen un papel muy fuerte dentro de la trama. Como si Oriente Medio en realidad debiera su identidad precisamente a los aromas y los sabores, a las sensaciones (el desierto, el erotismo) que a otros aspectos. Lo auditivo, por ejemplo, está bastante ausente.
Hay una historia de una mujer cargada de creencias mágicas (soñar alarga la vida) con cuatro hijas llegando a Uruguay. Un varón que las acompaña, padre de las cuatro mujeres, que sabe que no tocará tierra y muere antes de desembarcar. Esta fatalidad es muy de Gabo. La historia de esas mujeres, es contada por la nieta.
La fatalidad en el matrimonio, de una mujer que se prostituye a instancias de un miembro de su colectividad, agradecida igualmente porque le permite liberarse de un esposo maltratador y que la deja en la ruina.
La fatalidad en el matrimonio de su hermana en donde ambos se ignoran sin siquiera un diálogo.
Una hermana con un retraso que queda embarazada en forma antinatural.
Una criada negra también cargada de magia que queda embarazada de un sueño siendo virgen.
El aburrimiento que hace "revolucionario" al esposo de una de ellas y su propia muerte por un despechado rival que malinterpreta algunas circunstancias.
Disfruté las imágenes y disfruté el protagonismo de esas mujeres cuyos mundos interiores eran tan mágicos.
Hubiera preferido que no fueran tan interiores y que hicieran algo más concreto con esas potencias. También hubiera deseado que no se hubiera sobrevalorado la fantasía de esas mujeres, refugio de su inacción.
Pero se trata de una novela y no de una proclama reinvindicatoria.
Bien, escribiré algunas pocas líneas sobre algunos de los últimos libros. Me parece útil hacerlo.
Luego, iré completando con los libros que he estado leyendo entre el 2013 y 2015.
Ahora vamos con Teresa Porzecanski, uruguaya.
Perfumes de Cartago tiene bastante de Gabriel García Márquez, una estirpe muy llena de magia. Personajes muy bien pintados. Una cierta épica.
¿Qué me interesó?
El primer elemento es que es un libro muy cargado de imágenes... diría que kinestésicas: perfumes, sensaciones, emociones, sabores, además de imágenes visuales. Pero a diferencia de la mayoría de las novelas, estos otros sentidos tienen un papel muy fuerte dentro de la trama. Como si Oriente Medio en realidad debiera su identidad precisamente a los aromas y los sabores, a las sensaciones (el desierto, el erotismo) que a otros aspectos. Lo auditivo, por ejemplo, está bastante ausente.
Hay una historia de una mujer cargada de creencias mágicas (soñar alarga la vida) con cuatro hijas llegando a Uruguay. Un varón que las acompaña, padre de las cuatro mujeres, que sabe que no tocará tierra y muere antes de desembarcar. Esta fatalidad es muy de Gabo. La historia de esas mujeres, es contada por la nieta.
La fatalidad en el matrimonio, de una mujer que se prostituye a instancias de un miembro de su colectividad, agradecida igualmente porque le permite liberarse de un esposo maltratador y que la deja en la ruina.
La fatalidad en el matrimonio de su hermana en donde ambos se ignoran sin siquiera un diálogo.
Una hermana con un retraso que queda embarazada en forma antinatural.
Una criada negra también cargada de magia que queda embarazada de un sueño siendo virgen.
El aburrimiento que hace "revolucionario" al esposo de una de ellas y su propia muerte por un despechado rival que malinterpreta algunas circunstancias.
Disfruté las imágenes y disfruté el protagonismo de esas mujeres cuyos mundos interiores eran tan mágicos.
Hubiera preferido que no fueran tan interiores y que hicieran algo más concreto con esas potencias. También hubiera deseado que no se hubiera sobrevalorado la fantasía de esas mujeres, refugio de su inacción.
Pero se trata de una novela y no de una proclama reinvindicatoria.
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