Recién veo que hacía muchísimo que no escribía en este blog.
Bien, escribiré algunas pocas líneas sobre algunos de los últimos libros. Me parece útil hacerlo.
Luego, iré completando con los libros que he estado leyendo entre el 2013 y 2015.
Ahora vamos con Teresa Porzecanski, uruguaya.
Perfumes de Cartago tiene bastante de Gabriel García Márquez, una estirpe muy llena de magia. Personajes muy bien pintados. Una cierta épica.
¿Qué me interesó?
El primer elemento es que es un libro muy cargado de imágenes... diría que kinestésicas: perfumes, sensaciones, emociones, sabores, además de imágenes visuales. Pero a diferencia de la mayoría de las novelas, estos otros sentidos tienen un papel muy fuerte dentro de la trama. Como si Oriente Medio en realidad debiera su identidad precisamente a los aromas y los sabores, a las sensaciones (el desierto, el erotismo) que a otros aspectos. Lo auditivo, por ejemplo, está bastante ausente.
Hay una historia de una mujer cargada de creencias mágicas (soñar alarga la vida) con cuatro hijas llegando a Uruguay. Un varón que las acompaña, padre de las cuatro mujeres, que sabe que no tocará tierra y muere antes de desembarcar. Esta fatalidad es muy de Gabo. La historia de esas mujeres, es contada por la nieta.
La fatalidad en el matrimonio, de una mujer que se prostituye a instancias de un miembro de su colectividad, agradecida igualmente porque le permite liberarse de un esposo maltratador y que la deja en la ruina.
La fatalidad en el matrimonio de su hermana en donde ambos se ignoran sin siquiera un diálogo.
Una hermana con un retraso que queda embarazada en forma antinatural.
Una criada negra también cargada de magia que queda embarazada de un sueño siendo virgen.
El aburrimiento que hace "revolucionario" al esposo de una de ellas y su propia muerte por un despechado rival que malinterpreta algunas circunstancias.
Disfruté las imágenes y disfruté el protagonismo de esas mujeres cuyos mundos interiores eran tan mágicos.
Hubiera preferido que no fueran tan interiores y que hicieran algo más concreto con esas potencias. También hubiera deseado que no se hubiera sobrevalorado la fantasía de esas mujeres, refugio de su inacción.
Pero se trata de una novela y no de una proclama reinvindicatoria.
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