Lamentablemente no van a hallar aquí una reseña del relato. Simplemente porque lo leí hace más de cinco años y ya en esa época me costó seguir el hilo argumental. No lograba encontrar a dónde conducía la historia y si lo descubrí entonces, hoy no soy capaz de recordarlo. Pero reconozco que debería hacer una segunda lectura y me propongo hacerla más adelante.
A veces me ocurre que no logro empatizar con algunas tramas y personajes. Éste es uno de esos casos.
La infancia de un jefe trata de un niño durante su crianza. Un niño de una familia acomodada y formado mediante la lógica implícita de que algunos tienen el derecho de mandar y otros la obligación de obedecer. Un orden conservador en donde puede observarse el tránsito por la escuela, el pensamiento de ese niño, lo que observa del mundo de los adultos, un mundo que habla de obreros desde el punto de vista de un gerente, entre varias cosas más.
Yo no puedo cuestionar a Sartre ni a su enfoque del relato. Considero que probablemente se trate de una cuestión circunstancial: yo pensé que iba a encontrar una cosa en el relato y no ocurrió. No sabía qué pero otra cosa. No sabía entonces quién era Sartre y no es que ahora sepa mucho más que entonces pero luego de eso, un par de años más tarde leí algunos textos que mencionaban o discutían sus posturas filosóficas y considerándome intuitivamente una humanista, ese conocimiento me llevó a leer "El existencialismo es un humanismo" luego de lo cual debí informarme de qué cosas implicaba el existencialismo.
Seguramente necesito una segunda lectura de "La infancia de un jefe" y probablemente eso ocurra este año, pero no podría asegurarlo.
En su momento me encontré con que la visión del mundo que el escritor revela en el relato no coincidía con la que yo misma imaginaría para esa época y circunstancias. Creo que el cine difundió por los '60 y mucho después también una visión del mundo de los obreros y los jefes a la manera que Sartre lo ve y que me resulta ajena. Pero es una presunción nomás.
Lo que sí me resultó completamente sorpresivo fue el tipo de pensamientos que tiene el niño, cómo describe la visión del mundo y de las relaciones sociales y familiares ese niño. Me pareció que no era una visión infantil y que no existe ni nunca existió un niño que piense de esa forma. Yo tengo muy presente cómo pensaba yo y he sido maestra de niños de esa edad, he hablado con ellos, en su lengua y me he sumergido en sus juegos, además he leído y me he formado y no encuentro en todas esas fuentes puntos de contacto con la visión que Sartre atribuye a ese niño.
Eso no quiere decir que los niños en esa época y en ese medio no pudieran pensar así o que el mismo Sartre no haya pensado, razonado y experimentado las sensaciones que describe en el texto. Lo que quiero significar es que me resultó totalmente ajeno a todo lo que conocía y por eso es que supongo que ese es uno de los principales motivos por los que no empaticé con los personajes ni con la trama (que, reitero, no recuerdo). Probablemente esos choques entre el relato y mis propias experiencias y conocimiento me hayan ocultado la trama, como una rebelión interna, un sabotaje al relato.
Probablemente siendo Sartre un existencialista haya construido un niño de visión existencialista, un niño que no existe en lo concreto sino una abstracción de un posible niño que oculta tras una visión a medias infantil, planteamientos existencialistas.
Yo no he sido capaz de ver eso.
Sí, recuerdo que del segundo texto de Sartre que leí, "El existencialismo es un humanismo" me quedó fijada como cuestión medular la diferenciación entre naturaleza humana y condición humana.
Hoy a la luz de ese conocimiento puedo tal vez reconocer que en esa primera lectura de "La infancia de un jefe" haya cuestiones de la condición humana que incluso hoy se me haría difícil determinar.
En conclusión, nada. La conclusión quedará en suspenso hasta releer "El existencialismo es un humanismo", tal vez alguna guía sobre Sartre o sobre el existencialismo, del estilo "Sartre para principiantes" o "Existencialismo para principiantes" (que no sé si existen) y luego hacer una segunda lectura de "La infancia de un jefe".
Sin este recorrido, no me siento capaz de sacar conclusiones. Pero por qué quiero hacer ese recorrido. Porque considero que nadie que escriba puede quitarse una postura filosófica o ideológica de cualquier tipo, como si se tratara de un saco o un sombrero, necesariamente debe haber trazas del auge de su pensamiento o de su tránsito hacia él en lo que escribe y me parece un desafío interesante hallarlas. Del mismo modo que Borges admira a Spinoza y sus estudiosos afirman que él ilustra en sus escritos con gran maestría su filosofía (cosa que también me encantaría alguna vez ser capaz de confirmar) y siendo yo una persona firmemente creyente en que las ideas no son nunca del todo originales sino que nos nutrimos de ideas previas y las vamos modificando, me resulta más que interesante descubrir las secuelas de esas ideas y cómo han salido de la siempre feliz licuadora de cada pensador o escritor.
Adriana
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