Nota: Sobre dudas acerca de mis lecturas de ficción y no ficción, mi recorrido de formación y demás, remitirse a mi post "Lecturas de FICCIÓN y NO FICCIÓN"
Dentro de estos textos de no ficción de lectura suspendida que me propuse concluir este año, figuraba el Manifiesto Telecomunista cuya lectura inicié hace poco menos de un año.
El texto inicia con una introducción sobre Economía con abundantes citas históricas y académicas, que además incluye movimientos culturales y ejemplos de artistas de renombre. En esta parte ya existe una clara definición del autor en el espectro ideológico anticapitalista.
Introduce algunas nociones sobre el software libre y el copyleft. Para aquellos que no lo saben el software libre es aquel que verifica cuatro libertades básicas definidas por la Free Software Fundation: de copiar, de estudiar, de modificar y de redistribuir las mejoras. Sin embargo, a la luz del marco ideológico expuesto, discute los alcances del software libre en la construcción de una sociedad sin explotación (directa e indirecta).
Y para aquellos que no saben qué es el copyleft, éste es una respuesta a la aspiración de producir para y desde la comunidad con total libertad, basada en las leyes de propiedad intelectual. O sea, registra y de esta forma retiene la propiedad para garantizar el libre acceso a esos bienes por el término que otorga la ley dicho monopolio, mediante el uso de licencias que garanticen el libre acceso y uso del bien protegido.
Aquí debo determe y destacar que el texto desarrolla sus ideas en torno al concepto de "comunes" como una base de conocimiento y bienes de la sociedad, como un stock.
Desde el punto de vista ideológico, discute ampliamente la inmaterialidad del software relacionado con la imposibilidad de valoración, sostenido por los defensores de la propiedad intelectual, contraponiéndolo con el bajo costo de distribución pero no de producción desde un enfoque alternativo. El problema de la dificultad de la apropiación del valor del software hace que pierda vínculos concretos con la economía real que condiciona a sus productores, quienees deben incurrir en costos de supervivencia además del costo de la infraestructura para su producción. En esta discusión se juegan varias de las justificaciones acerca del impacto económico del software libre.
Una forma que propone el autor para la viabilidad económica es un modelo equivalente al capitalismo de riesgo, que llama "comunismo de riesgo", en donde el costo de la infraestructura se financiaría mediante un mecanismo que vincula el uso del bien de capital adquirido (en una empresa) por parte de los productores que lo requieren mediante el pago de una renta. La adquisición se solventaría con la emisión de certificados cuyos dividendos se pagarían con la renta que paga el productor que lo usa, siempre dentro de la organización. O sea, tanto los financistas como los productores pagan y perciben el producido tanto del capital invertido como del uso del bien, sin retención de riqueza por parte de terceros no productores.
Luego propone un manifiesto telecomunista, basado en el manifiesto comunista, que en principio no me aportó nada. Es posible que tenga que ver con algunas cosas que ignoro y que tal vez me lleve a restar valor a ese tipo de declaraciones y su alcance.
Luego del manifiesto viene la parte que para mí es más valiosa: una bastante completa discusión acerca de los movimientos existentes acerca de la propiedad intelectual, alguna reseña histórica y explicación de contexto que ilustra su surgimiento y permite discutir en la actualidad su vigencia por un lado y su verdadero significado en función de lo verificable, lo que ocurre en la realidad al respecto, por el otro.
En primer lugar abunda sobre la discusión en torno a Creative Commons. Descree el autor que se pueda equiparar con el software libre aplicado a bienes culturales, obras de arte y de conocimiento. (Commons se refiere precisamente a ese concepto de "comunes" o sea, lo bienes (en este caso bienes culturales) comunitarios relacionados con la creatividad). Creative Commons ofrece de hecho un abanico de licencias en donde los derechos de propiedad que otorga la ley están graduados incluyendo algunas bastante restrictivas y que atentan con derechos equivalentes a los garantizados por el software libre.
Al tratar el licenciamiento de bienes culturales, introduce ilustrando los movimientos culturales relacionados con estos temas entre ellos el dadaísmo y el detournement.
Luego discute el alcance de dos licencias que el software libre ha propuesto, la GPL y la BSD, sobre todo en las implicancias del uso comercial y retoma el copyleft. Y en lo que respecta a los bienes culturales propone el copyfarleft, destacando una diferencia que él ve entre el software libre y las obras culturales: el primero como bien de producción y las otras como bienes de consumo (e insumo). Al respecto dice que el software libre siempre encontrará un nicho de explotación en el capitalismo porque más allá de las restricciones que hoy prosperan sobre el software el capitalismo puede subsistir disminuyendo o eliminando las restricciones que operan sobre la distribución y disponibilidad de los bienes de producción pero no puede sobrevivir liberando el consumo e impidiendo que se lucre con él.
Por ende, para alinear el software libre a una economía basada en comunes, propone avanzar en licencias que permitan la explotación comercial en forma discrecional, permitiéndola en aquellas empresas productoras en donde la riqueza se distribuye entre los productores y prohibiéndola explícitamente en las demás, como forma de impactar social y económicamente.
En esta segunda parte pude tomar conocimiento acerca las propuestas de "anticopyright", "copy-just-right", "Creative Commons", "copyfarleft" entre otros.
Y hacia el final propone un modelo de licencia copyfarleft.
Como epílogo arma un combo copyfarleft+comunismo de riesgo, dispositivos armados con mecanismos capitalistas como medio (no como fin) de crear capacidad industrial, modificar los sistemas de producción e influir en las instituciones que generan y perpetúan intereses.
Es posible que haya entendido mal alguna cosa, que recuerde mal otras o que no me exprese bien. Si es así y en la medida que transcurra el tiempo y descubra esos errores, los modificaré aquí mismo.
Adriana
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