De vacaciones compro los libros de oferta que encuentro en las mesas de Atlántida, Uruguay.
Compro libros buenos y siempre pruebo alguna novela "liviana" para el verano.
Este fin de año recordé mi adolescencia tan llena de ciencia ficción y distopías de terror. Precisamente Lovecraft, Bradbury, Asimov, Zenna Henderson, Arthur Clarke, Stapledon y otros.
Siempre pensé que el género fantástico y la ciencia ficción anticipan lo que la sociedad mostrará a pleno más adelante. No como algo mágico, sino a través de esa sensibilidad especial que tienen los artistas y como resultado y productores de ideas. Primero lo percibe el escritor y luego el cineasta. Y todos lo producimos, en parte a modo de profecía autocumplida y con gran auxilio de la fe laica que alimentamos. Así, temas como el viaje en el tiempo, los androides, la inteligencia artificial, el control ominipresente con un panóptico invisible, las teorías conspirativas, las resistencias a invasiones auxiliados por aliados insospechados, entre muchos otros revelan preocupaciones profundas bajo envases atractivos.
Pensé entonces, "¿quiénes serán los autores de ciencia ficción de hoy? ¿cuáles serán los temas que abordan?"
Y busqué ente las ofertas las novelas baratas de ciencia ficción. Me traje tres. Una de ellas es "Una luz extraña" de Nancy Kress.
Terminó siendo una muy interesante novela que desarrolla varios temas: la experimentación de una civilización supuestamente superior sobre otra y el triunfo de la creatividad humana con todas sus contradicciones que se resiste y vence.
En este caso los humanos están en guerra en el espacio con otra civilización (los Ged). Los humanos son contradictorios y la otra civilización, colectivista (al estilo de Stapledon, en Hacedor de Estrellas) y empática, busca estudiarlos para ganar su confrontación en el espacio. Para ello se vale de una colonia de humanos aislada en el espacio sobre la que realiza un experimento. La colonia de humanos está formada principalmente por dos pueblos antagónicos y relativamente primitivos aunque civilizados, con características muy marcadas: guerreros y mercantilistas.
El experimento avanza hasta un punto y busca respuestas que no llegan sino hasta que los Ged introducen un elemento que amenaza con diezmar a la población en observación lo que funciona como amenaza. Sabido es en la teoría ortodoxa de grupos (sociales), el ataque funciona como un catalizador de la cohesión. La trama se dirige a este punto y lo resuelve en esta línea y deja abierto el final para una futura continuación a modo de saga.
El relato es ameno, es atrapante y da pena que termine. Finaliza un argumento pero deja los personajes disponibles para un segundo argumento y dan muchas ganas de conocer qué les depara la vida a partir de entonces, modificados como están.
En la mesa ese día y un mes más tarde cuando regresé, no estaban las restantes novelas de la saga.
¿Qué puedo rescatar hoy que desarrolla Nancy Kress en su relato? Para mí confiesa una fe en que la voluntad de saber, de descubrir y de resolver, cuando ignora las diferencias circunstanciales, culturales o ideológicas, logra llegar a soluciones tan sólidas y profundas que pueden incluso revertir los objetivos originales de la situación.
Pero no sólo eso también muestra cómo son modificados los personajes a través del conocimiento: el mundo ya no es el mismo, las viejas verdades ya no son las mismas, las nuevas verdades podrán ser dudosas pero son fácticas. Los hechos demuestran la zona en donde se desarrolla la verdad aunque no podamos describirla en detalle.
Los personajes nunca se enteran de los motivos de los GEDs para educarlos. Saben que están interesados en conocerlos, y en ofrecerles el conocimiento científico pero ignoran la guerra que se lleva a cabo entre GEDs y humanos fuera de ese planeta. Ignoran el grado de avance de otros humanos en el exterior. Ignoran que han sido parte de un experimento para vencer a otros humanos como ellos en una guerra que les es ajena, ocupados como están en enfrentarse entre ellos: delisianos (mercantilistas) y jelitas (guerreros) principalmente, e ignorantes de todo lo demás, embuídos en una historia dialéctica en donde los valores de cada pueblo se explica como negación del otro.
El grupo que supera la crisis y salva a sus congéneres es un grupo que ha superado de distinta forma, el enfrentamiento maniqueísta entre delisianos y jelitas. Y quedan excluidos de volver a Delysia y Jela, las ciudades de ambos pueblos. Están exiliados, son vistos como traidores porque han superado en parte algunas diferencias o bien porque han debido construir acuerdos, basados en otros valores: el afán de la verdad, del conocimiento en este caso, a través de la ciencia.
Ya no son los mismos y han perdido su lugar en sus civilizaciones originales.
El hecho de revelarse contra los GEDs, se cuestionar y rechazar la invitación a partir al espacio con ellos, el descubrimiento de la existencia de razones que no les son dichas pero que confirman que hay, la desilusión por sentirse engañados en su buena fe hacen que apliquen los recursos que les fueron ofrecidos por los GEDs en contra de ellos mismos. Éste considero que es un pensamiento de matiz posibilista. En un mundo en donde hay tantas conjeturas acerca de cómo nos manipulan, cómo obtienen de nosotros no sólo que hagamos sino también que NO hagamos, cómo configuran las cosas en las que creemos, que Nancy Kress nos cuente una historia de cómo un grupo de personas, diversas, antagónicas incluso logran revertir un plan prefigurado y aparentemente de buena voluntad, siembra una semilla posibilista: aprovechar los recursos disponibles incluso en contra mismo de aquellos que nos los han provisto.
La creencia en que el conocimiento te modifica al mundo de socavar los pilares de la pertenencia no es hoy (2015) como no era entonces (1987) una novedad. El mundo ya no es el mismo, no es posible regresar a aquel lugar del que hemos partido.
Adriana
Tengo mala memoria. Muchos de los libros que me han esculpido ya no están conmigo, de algunos no recuerdo su nombre. Este intento pretende rescatar a algunos y para proteger del olvido a los nuevos.
jueves, 19 de febrero de 2015
domingo, 1 de febrero de 2015
Teresa Porzecanski. Perfumes de Cartago.
Recién veo que hacía muchísimo que no escribía en este blog.
Bien, escribiré algunas pocas líneas sobre algunos de los últimos libros. Me parece útil hacerlo.
Luego, iré completando con los libros que he estado leyendo entre el 2013 y 2015.
Ahora vamos con Teresa Porzecanski, uruguaya.
Perfumes de Cartago tiene bastante de Gabriel García Márquez, una estirpe muy llena de magia. Personajes muy bien pintados. Una cierta épica.
¿Qué me interesó?
El primer elemento es que es un libro muy cargado de imágenes... diría que kinestésicas: perfumes, sensaciones, emociones, sabores, además de imágenes visuales. Pero a diferencia de la mayoría de las novelas, estos otros sentidos tienen un papel muy fuerte dentro de la trama. Como si Oriente Medio en realidad debiera su identidad precisamente a los aromas y los sabores, a las sensaciones (el desierto, el erotismo) que a otros aspectos. Lo auditivo, por ejemplo, está bastante ausente.
Hay una historia de una mujer cargada de creencias mágicas (soñar alarga la vida) con cuatro hijas llegando a Uruguay. Un varón que las acompaña, padre de las cuatro mujeres, que sabe que no tocará tierra y muere antes de desembarcar. Esta fatalidad es muy de Gabo. La historia de esas mujeres, es contada por la nieta.
La fatalidad en el matrimonio, de una mujer que se prostituye a instancias de un miembro de su colectividad, agradecida igualmente porque le permite liberarse de un esposo maltratador y que la deja en la ruina.
La fatalidad en el matrimonio de su hermana en donde ambos se ignoran sin siquiera un diálogo.
Una hermana con un retraso que queda embarazada en forma antinatural.
Una criada negra también cargada de magia que queda embarazada de un sueño siendo virgen.
El aburrimiento que hace "revolucionario" al esposo de una de ellas y su propia muerte por un despechado rival que malinterpreta algunas circunstancias.
Disfruté las imágenes y disfruté el protagonismo de esas mujeres cuyos mundos interiores eran tan mágicos.
Hubiera preferido que no fueran tan interiores y que hicieran algo más concreto con esas potencias. También hubiera deseado que no se hubiera sobrevalorado la fantasía de esas mujeres, refugio de su inacción.
Pero se trata de una novela y no de una proclama reinvindicatoria.
Bien, escribiré algunas pocas líneas sobre algunos de los últimos libros. Me parece útil hacerlo.
Luego, iré completando con los libros que he estado leyendo entre el 2013 y 2015.
Ahora vamos con Teresa Porzecanski, uruguaya.
Perfumes de Cartago tiene bastante de Gabriel García Márquez, una estirpe muy llena de magia. Personajes muy bien pintados. Una cierta épica.
¿Qué me interesó?
El primer elemento es que es un libro muy cargado de imágenes... diría que kinestésicas: perfumes, sensaciones, emociones, sabores, además de imágenes visuales. Pero a diferencia de la mayoría de las novelas, estos otros sentidos tienen un papel muy fuerte dentro de la trama. Como si Oriente Medio en realidad debiera su identidad precisamente a los aromas y los sabores, a las sensaciones (el desierto, el erotismo) que a otros aspectos. Lo auditivo, por ejemplo, está bastante ausente.
Hay una historia de una mujer cargada de creencias mágicas (soñar alarga la vida) con cuatro hijas llegando a Uruguay. Un varón que las acompaña, padre de las cuatro mujeres, que sabe que no tocará tierra y muere antes de desembarcar. Esta fatalidad es muy de Gabo. La historia de esas mujeres, es contada por la nieta.
La fatalidad en el matrimonio, de una mujer que se prostituye a instancias de un miembro de su colectividad, agradecida igualmente porque le permite liberarse de un esposo maltratador y que la deja en la ruina.
La fatalidad en el matrimonio de su hermana en donde ambos se ignoran sin siquiera un diálogo.
Una hermana con un retraso que queda embarazada en forma antinatural.
Una criada negra también cargada de magia que queda embarazada de un sueño siendo virgen.
El aburrimiento que hace "revolucionario" al esposo de una de ellas y su propia muerte por un despechado rival que malinterpreta algunas circunstancias.
Disfruté las imágenes y disfruté el protagonismo de esas mujeres cuyos mundos interiores eran tan mágicos.
Hubiera preferido que no fueran tan interiores y que hicieran algo más concreto con esas potencias. También hubiera deseado que no se hubiera sobrevalorado la fantasía de esas mujeres, refugio de su inacción.
Pero se trata de una novela y no de una proclama reinvindicatoria.
martes, 6 de enero de 2015
Adolfo Bioy Casares. Historias Fantásticas. (I)
De Historias Fantásticas puedo dar opiniones desparejas.
En primer lugar veo cómo el exotismo es inspiración en gran parte de los relatos: rarezas alrededor de viajes y sobre todo un glamour muy deslucido, tal vez burlón pero que no me resulta atractivo. Gusta de describir fiestas de una élite gustosa de festejar viajeros, aventureros y artistas internacionales.
Pero estos son para mí los relatos menores.
No niego que algunas de esas historias que para mí en el momento me invitaba a un montón que no me atraía, siguen resonando en mí con una vividez que evidencia que sus descripciones han sido evidentemente fuertes.
La descripción de esas fiestas y reuniones de oropeles me remite a dos escenarios, en primer lugar a las historias de arqueólogos aventureros en donde se mezclan historias fantásticas de mitos perdidos o mezclados al estilo de Indiana Jones. Y no es de extrañar, la época casi coincide. Y es evidente que ese exotismo fue muy fuerte en esas generaciones.
Por otro lado me recuerda a Ambrose Bierce y no puedo explicar muy bien por qué pero es como si hubiera en Bioy Casares una continuidad con algo iniciado por Ambrose Bierce.
Ese libro contiene algunos grandes relatos, verdaderamente memorables. Y en otro caso, grandes ideas tal vez disminuidas por ese exotismo que a mí tanto no me atrae.
Sin duda que los relatos "La trama celeste" y "El perjurio de la nieve" son por lejos obras magistrales.
El mismo Bioy Casares en varias entrevistas acepta que para el mismo Borges "La trama celeste" es perfecto en trama y estilo. No así su novela "La invención de Morel" cuya trama Borges reputaba de perfecta pero omitía su opinión sobre el estilo, omisión que Bioy interpretaba (acertadamente) como una disconformidad con el estilo.
Con respecto a "La trama celeste" trata el tema de los universos paralelos. Tema muy recorrido por distintos autores fantásticos pero que en Bioy me recuerda a otro relato, por la búsqueda de fundamentaciones lingüísticas como recurso de veracidad: a "Tlön,_Uqbar,_Orbis_Tertius", relato de Jorge Luis Borges que desencadena en mí tal efusión de sinapsis que tengo que interrumpir la lectura para que no me estalle el cerebro. Ignoro por qué. Ese argumento lingüístico me resulta muy atractivo, en "La trama celeste" es la evidencia de la bifurcación entre universos distintos: los nombres señalan dos resultados distintos en una guerra remota. Una novela tendría que dar cuenta de por qué el protagonista existe en ambos universos. Lo magistral del relato es el cruce de los protagonistas entre universos y el vulgar destino que elige uno de ellos, única evidencia del importor ajeno a este universo.
En lo que respecta a "El perjurio de la nieve" es la muestra más perfecta de una de las opiniones que defiende Bioy en sus entrevistas: un escritor se hace consistente cuando puede enfrentar con éxito un relato fantástico o policial. Un caso con más de una solución, una manipulación, una trama conspirativa y la solución como tratándose de un detective hallando la clave secreta, sin lugar a dudas. Las iniciales de A.B.C. remite al autor que gusta de los personajes "chambones". A.B.C. es Alfonso Berger Cardenas amigo del perpetrador que descifra el enigma sin ningún tipo de rencor (¿o no?) pese a saber que no ha estado en la alta estima de los personajes que desarrollan la trama.
Su preferencia por los "chambones" esos alegres inocentes que se dejan arrastrar por la vida o que la viven convencidos de que es lo mejor o lo único que pueden hacer, él la manifiesta en otra entrevista en donde declara que su novela favorita es "Dormir al sol" precisamente porque su protagonista es un poco "chambón". A mí al principio me irritó un poco ese dejarse llevar por los demás sin la menor resistencia, hasta que finalmente terminé comprendiendo que ese pobre personaje no podía hacer otra cosa con su vida.
Por ahora dejo aquí, pero escribiré otro post más adelante con referencias a algunos otros relatos de ese mismo libro.
Adriana.
En primer lugar veo cómo el exotismo es inspiración en gran parte de los relatos: rarezas alrededor de viajes y sobre todo un glamour muy deslucido, tal vez burlón pero que no me resulta atractivo. Gusta de describir fiestas de una élite gustosa de festejar viajeros, aventureros y artistas internacionales.
Pero estos son para mí los relatos menores.
No niego que algunas de esas historias que para mí en el momento me invitaba a un montón que no me atraía, siguen resonando en mí con una vividez que evidencia que sus descripciones han sido evidentemente fuertes.
La descripción de esas fiestas y reuniones de oropeles me remite a dos escenarios, en primer lugar a las historias de arqueólogos aventureros en donde se mezclan historias fantásticas de mitos perdidos o mezclados al estilo de Indiana Jones. Y no es de extrañar, la época casi coincide. Y es evidente que ese exotismo fue muy fuerte en esas generaciones.
Por otro lado me recuerda a Ambrose Bierce y no puedo explicar muy bien por qué pero es como si hubiera en Bioy Casares una continuidad con algo iniciado por Ambrose Bierce.
Ese libro contiene algunos grandes relatos, verdaderamente memorables. Y en otro caso, grandes ideas tal vez disminuidas por ese exotismo que a mí tanto no me atrae.
Sin duda que los relatos "La trama celeste" y "El perjurio de la nieve" son por lejos obras magistrales.
El mismo Bioy Casares en varias entrevistas acepta que para el mismo Borges "La trama celeste" es perfecto en trama y estilo. No así su novela "La invención de Morel" cuya trama Borges reputaba de perfecta pero omitía su opinión sobre el estilo, omisión que Bioy interpretaba (acertadamente) como una disconformidad con el estilo.
Con respecto a "La trama celeste" trata el tema de los universos paralelos. Tema muy recorrido por distintos autores fantásticos pero que en Bioy me recuerda a otro relato, por la búsqueda de fundamentaciones lingüísticas como recurso de veracidad: a "Tlön,_Uqbar,_Orbis_Tertius", relato de Jorge Luis Borges que desencadena en mí tal efusión de sinapsis que tengo que interrumpir la lectura para que no me estalle el cerebro. Ignoro por qué. Ese argumento lingüístico me resulta muy atractivo, en "La trama celeste" es la evidencia de la bifurcación entre universos distintos: los nombres señalan dos resultados distintos en una guerra remota. Una novela tendría que dar cuenta de por qué el protagonista existe en ambos universos. Lo magistral del relato es el cruce de los protagonistas entre universos y el vulgar destino que elige uno de ellos, única evidencia del importor ajeno a este universo.
En lo que respecta a "El perjurio de la nieve" es la muestra más perfecta de una de las opiniones que defiende Bioy en sus entrevistas: un escritor se hace consistente cuando puede enfrentar con éxito un relato fantástico o policial. Un caso con más de una solución, una manipulación, una trama conspirativa y la solución como tratándose de un detective hallando la clave secreta, sin lugar a dudas. Las iniciales de A.B.C. remite al autor que gusta de los personajes "chambones". A.B.C. es Alfonso Berger Cardenas amigo del perpetrador que descifra el enigma sin ningún tipo de rencor (¿o no?) pese a saber que no ha estado en la alta estima de los personajes que desarrollan la trama.
Su preferencia por los "chambones" esos alegres inocentes que se dejan arrastrar por la vida o que la viven convencidos de que es lo mejor o lo único que pueden hacer, él la manifiesta en otra entrevista en donde declara que su novela favorita es "Dormir al sol" precisamente porque su protagonista es un poco "chambón". A mí al principio me irritó un poco ese dejarse llevar por los demás sin la menor resistencia, hasta que finalmente terminé comprendiendo que ese pobre personaje no podía hacer otra cosa con su vida.
Por ahora dejo aquí, pero escribiré otro post más adelante con referencias a algunos otros relatos de ese mismo libro.
Adriana.
jueves, 1 de enero de 2015
Federico Andahazi. El oficio de los santos.
Este libro me confundió mucho. Yo había leído, hace más de 10 años uno de los primeros libros que se hizo conocido de él: El anatomista.
Éste es un conjunto de relatos, muy emparentados.
A veces creo que el autor no apostó a hacerse conocido y que cometió algunos autoplagios que creo que lo desmerecen.
En cuatro relatos del libro recurre a la misma fórmula para iniciarlos.
En varios cuentos echa mano de los mismos personajes (lo cual me encanta) pero da la impresión de que hay algo más con esos personajes.
Algunos de esos cuentos parecen ser la preparación del cuento central: El oficio de los santos que me pareció muy bueno. Me gustó y lo disfruté muchísimo.
Lamenté que una de las escenas de ese cuento y uno de sus personajes, el cínico y perverso Severino Sosa, aparecieran en otro relato ambientado en la Guerra de Malvinas.
Cuando leí este cuento me dio la impresión de que el autor cuando hay una convocatoria reescribe sus relatos para aplicar. Sentí que el cuento de Malvinas era una recreación para alguna conmemoración, algún concurso en particular.
Lo más probable es que esté equivocada.
Pero me parece audaz publicar esos relatos tan emparentados unos con otros, alimentándose unos de otros, canibalizándose, todos juntos en el mismo libro.
Eso es lo que a mí no me gustó.
Lo que sí me gustó es bastante igualmente.
Me gusta el uso que hace del sarcasmo. Me gusta cómo pinta los personajes, con sus pequeños o grandes rasgos despreciables y su gran humanidad un poco aumentada en sus egoísmos. Me gusta que no sea sensiblero. Me gusta que por momentos sea algo despiadado.
Me gustó el recurso (lamentablemente repetido) de inicio de 4 de esos relatos, para ubicar temporal y moralmente una historia. En donde enfrenta la supuesta civilización con la supuesta barbarie. Ese contraste me gusta.
En fin. Sabiendo estas cosas, yo recomendaría leer estos relatos, sobre todo "El oficio de los santos".
Éste es un conjunto de relatos, muy emparentados.
A veces creo que el autor no apostó a hacerse conocido y que cometió algunos autoplagios que creo que lo desmerecen.
En cuatro relatos del libro recurre a la misma fórmula para iniciarlos.
En varios cuentos echa mano de los mismos personajes (lo cual me encanta) pero da la impresión de que hay algo más con esos personajes.
Algunos de esos cuentos parecen ser la preparación del cuento central: El oficio de los santos que me pareció muy bueno. Me gustó y lo disfruté muchísimo.
Lamenté que una de las escenas de ese cuento y uno de sus personajes, el cínico y perverso Severino Sosa, aparecieran en otro relato ambientado en la Guerra de Malvinas.
Cuando leí este cuento me dio la impresión de que el autor cuando hay una convocatoria reescribe sus relatos para aplicar. Sentí que el cuento de Malvinas era una recreación para alguna conmemoración, algún concurso en particular.
Lo más probable es que esté equivocada.
Pero me parece audaz publicar esos relatos tan emparentados unos con otros, alimentándose unos de otros, canibalizándose, todos juntos en el mismo libro.
Eso es lo que a mí no me gustó.
Lo que sí me gustó es bastante igualmente.
Me gusta el uso que hace del sarcasmo. Me gusta cómo pinta los personajes, con sus pequeños o grandes rasgos despreciables y su gran humanidad un poco aumentada en sus egoísmos. Me gusta que no sea sensiblero. Me gusta que por momentos sea algo despiadado.
Me gustó el recurso (lamentablemente repetido) de inicio de 4 de esos relatos, para ubicar temporal y moralmente una historia. En donde enfrenta la supuesta civilización con la supuesta barbarie. Ese contraste me gusta.
En fin. Sabiendo estas cosas, yo recomendaría leer estos relatos, sobre todo "El oficio de los santos".
viernes, 26 de diciembre de 2014
Los Anticuarios. Pablo de Santis.
Los anticuarios es una novela de Pablo de Santis sobre vampiros, pero desde una perspectiva menos "de moda".
El gran defecto de esta novela es que no dura nada... Se lee en un soplo. Difícil de soltar.
Les comparto una nota que presenta el argumento y algunas cuestiones más:
http://abretelibro.blogspot.com/2011/02/los-anticuarios-pablo-de-santis.html
Tiene algunas cuestiones interesantes no mencionadas en esta nota.
Dentro de las cosas que rescato especialmente es una cualidad de los anticuarios: pierden cierto interés en el vértigo de lo cotidiano. Cuando lo leí percibí la idea que tengo de los árboles: testigos de nuestras vidas nerviosas y raudas, casi impasibles mientras no nos metamos con ellos.
Otra cosa que cuenta es la difícil inserción de un joven en una "raza" de viejos. Viejos cuya visión de la lealtad y la traición difiere de la usual: la inmortalidad tiene una moral distinta a la mortalidad. Las prioridades son otras. Hay una solidaridad distinta. La conciencia de ser un grupo que debe protegerse, permanecer oculto, no atraer las miradas, la necesidad de conservar los vínculos que definen su identidad, tiñen a la lealtad y a la traición de otras características.
Por último, la inutilidad de ciertos recuerdos. Ellos mismos manipulan su historia, sus recuerdos, justamente para poder seguir viviendo. Ese seguir viviendo que es a la vez una bendición y una condena pues se trata de una continuidad sin amor.
Un vampirismo sin glamour, no se trata de seres con una fuerza sobrenatural ni con una juventud de belleza lánguida y perturbadora. Las tramas de la política y los meganegocios no tienen ningún interés. El poder no tiene ningún interés.
Yo creo que es una novela para leer en un fin de semana sin otros planes. Mate, licuados, música, una silla o sillón cómodos y leer permitiéndose pausas muy breves.
El gran defecto de esta novela es que no dura nada... Se lee en un soplo. Difícil de soltar.
Les comparto una nota que presenta el argumento y algunas cuestiones más:
http://abretelibro.blogspot.com/2011/02/los-anticuarios-pablo-de-santis.html
Tiene algunas cuestiones interesantes no mencionadas en esta nota.
Dentro de las cosas que rescato especialmente es una cualidad de los anticuarios: pierden cierto interés en el vértigo de lo cotidiano. Cuando lo leí percibí la idea que tengo de los árboles: testigos de nuestras vidas nerviosas y raudas, casi impasibles mientras no nos metamos con ellos.
Otra cosa que cuenta es la difícil inserción de un joven en una "raza" de viejos. Viejos cuya visión de la lealtad y la traición difiere de la usual: la inmortalidad tiene una moral distinta a la mortalidad. Las prioridades son otras. Hay una solidaridad distinta. La conciencia de ser un grupo que debe protegerse, permanecer oculto, no atraer las miradas, la necesidad de conservar los vínculos que definen su identidad, tiñen a la lealtad y a la traición de otras características.
Por último, la inutilidad de ciertos recuerdos. Ellos mismos manipulan su historia, sus recuerdos, justamente para poder seguir viviendo. Ese seguir viviendo que es a la vez una bendición y una condena pues se trata de una continuidad sin amor.
Un vampirismo sin glamour, no se trata de seres con una fuerza sobrenatural ni con una juventud de belleza lánguida y perturbadora. Las tramas de la política y los meganegocios no tienen ningún interés. El poder no tiene ningún interés.
Yo creo que es una novela para leer en un fin de semana sin otros planes. Mate, licuados, música, una silla o sillón cómodos y leer permitiéndose pausas muy breves.
martes, 11 de noviembre de 2014
Ricardo Piglia. El último lector.
¿Cómo etiquetar este libro? ¿Ensayo?
Comienza con un exquisito relato sobre el mundo relatado que explica, promueve y justifica la realidad del mundo que vivimos, como si la maqueta de la ciudad de Buenos Aires fuera el ensayo del titiritero y nosotros actuáramos la trama, inconcientes de nuestro destino. No lo deduzco, lo dice claramente.
En realidad lo que interpreto es: el mundo es como nuestra lectura del mundo dice que es. O sea, el destino, no está escrito, está siendo escrito por nuestras lecturas del mundo.
Tal vez por eso, el relato que presenta la serie de ensayos sobre los distintos lectores en la literatura, me recuerda a "El Aleph", una esfera que contiene el universo. Nuestra visión explicando el universo contenido en un único punto y nosotros contemplándolo y al mismo tiene contenidos en él.
El libro desarrolla en cada capítulo un tipo de distinto de lector, rastreándolos en la misma la literatura, como personajes o en sus autores, marcados por ella. Dejando sus señales e indicios en las tramas, el territorio o la vida y definiendo en parte el destino de esos lectores: errantes, aventurados, perdidos.
Kafka, Borges, Joyce, Chandler, entre otros, describiendo lectores y lectoras, dejando testimonio del libro y su huellas en distintos personajes, definiendo destinos y preanunciando desenlaces.
Vale la pena leerlo lentamente y si es posible, salir en busca de esos autores y esas obras.
Comienza con un exquisito relato sobre el mundo relatado que explica, promueve y justifica la realidad del mundo que vivimos, como si la maqueta de la ciudad de Buenos Aires fuera el ensayo del titiritero y nosotros actuáramos la trama, inconcientes de nuestro destino. No lo deduzco, lo dice claramente.
En realidad lo que interpreto es: el mundo es como nuestra lectura del mundo dice que es. O sea, el destino, no está escrito, está siendo escrito por nuestras lecturas del mundo.
Tal vez por eso, el relato que presenta la serie de ensayos sobre los distintos lectores en la literatura, me recuerda a "El Aleph", una esfera que contiene el universo. Nuestra visión explicando el universo contenido en un único punto y nosotros contemplándolo y al mismo tiene contenidos en él.
El libro desarrolla en cada capítulo un tipo de distinto de lector, rastreándolos en la misma la literatura, como personajes o en sus autores, marcados por ella. Dejando sus señales e indicios en las tramas, el territorio o la vida y definiendo en parte el destino de esos lectores: errantes, aventurados, perdidos.
Kafka, Borges, Joyce, Chandler, entre otros, describiendo lectores y lectoras, dejando testimonio del libro y su huellas en distintos personajes, definiendo destinos y preanunciando desenlaces.
Vale la pena leerlo lentamente y si es posible, salir en busca de esos autores y esas obras.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Juan Sasturain. El caso Yotivenko.
A estos relatos los disfruté mucho. Me gustó mucho ese desapego a la sensiblería, esa fatalidad lógica tan lejos del heroísmo de los primeros relatos.
Ya pasó un año desde que los leí y recuerdo poco de varios de ellos, pero prometo que actualizaré este post (eliminando esta referencia) y completando con datos de interés y lo colocaré en la fecha aproximada que corresponde.
Si estoy escribiendo esta breve reseña es porque sí hay un relato que me impactó muchísimo y el "El tango de Antes".
Disfruté muchísimo este cuento por todos los avatares que conducen a los personajes a lo largo de la trama. Algunos toques delirantes realmente me han entusiasmado. Próximamente lo digitalizaré y es probable que con suerte puedan acceder a ese contenido.
Ya pasó un año desde que los leí y recuerdo poco de varios de ellos, pero prometo que actualizaré este post (eliminando esta referencia) y completando con datos de interés y lo colocaré en la fecha aproximada que corresponde.
Si estoy escribiendo esta breve reseña es porque sí hay un relato que me impactó muchísimo y el "El tango de Antes".
Disfruté muchísimo este cuento por todos los avatares que conducen a los personajes a lo largo de la trama. Algunos toques delirantes realmente me han entusiasmado. Próximamente lo digitalizaré y es probable que con suerte puedan acceder a ese contenido.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)